Entrevistando a mi psicólogo: de "LGBT" a "diversidad"

by Jo Hart | Posted in Interviews Read in English

Hace muchos años, cuando por primera vez conocí el mundo de terapia, pensé que yo simplemente era “una de todos” – una entre millones de jóvenes buscando aplicar paz y sentido a sus existencias. Malestares relacionales, hábitos alimenticios desordenados, adicción de productividad, complejo de maternidad, fatiga de amistades, misandria pasiva-agresiva, deseos de vivir-no-más. Esos no eran problemas que todos teníamos?

Lo que no sabia en aquel entonces, era que yo formaba (y sigo formando) parte de una población que está afectada por problemas de salud mental en una manera muy desproporcionada. Cuando lo investigué, encontré informes y más informes indicando que personas LGBT sufren más problemas de salud mental comparada con la población general. Además, varios estudios reportan que mujeres bisexuales tienen problemas de salud mental más graves que mujeres lesbianas y mujeres heterosexuales.

Alejándome, acercándome
Antes, yo tenía la tendencia de alejarme de cualquier sub-categorización de asuntos grandes hacia “asuntos LGBT”. Yo estaba justamente como los demás, y no sentía la necesidad ni el deseo de segregar ni “minorizar” a mi misma. Pero de hecho, no importa mucho si tu sociedad sea seguro, informado o legalmente acomodado: ser L/G/B/T no es la norma. No creo que lo va a ser nunca. Entonces, en la mayoría de mis interacciones y transacciones sociales diarias, tengo que confrontar (o considerar el riesgo de tener que confrontar) una norma que no esta hecha para mí.

No me malinterpretes – muchas veces me siento privilegiada por poder identificar y criticar estructuras heteronormativas y cisnormativas. Muchas veces me siento eufóricamente feliz por formar parte de una comunidad queer. Sin embargo, es importante reconocer que el hecho de ser asignada a un rol constante de “rebelde social” puede tener sus efectos secundarios.

Alguien que toma muy en serio dichos efectos secundarios, es Simón Torres. Junto con Carolina Herrera Small, él maneja el servicio psicológico “Liberarte”. Hace alrededor de ocho años, haciendo la práctica de psicología clínica en su universidad, los dos se dieron cuenta que los consultantes gays y lesbianas que vinieron al consultorio no recibieron el apoyo que necesitaban. Terapeutas a menudo hicieron referencia a sus parejas como “compañeros” y la homosexualidad simplemente fue un asunto inexistente. Además, Simón se dio cuenta que por lo general, consultantes gays llegaron a cinco citas antes de mencionar su orientación sexual al terapeuta.

– Creamos Liberarte para que los consultantes se puedan ahorrar esas cinco primeras citas. Creamos un servicio en donde los consultantes pueden venir en paz, sabiendo que su orientación sexual o identidad de género no será problematizada, rechazada ni juzgada. Preocuparse por “confesar” no debe ser parte de los preocupaciones que pueden tener antes que buscar terapia, dice Simón.

Mas allá que LGBT
Cuando yo estaba buscando psicólogos prospectivos en Colombia, el país en donde Liberarte principalmente opera, fue exactamente esa promesa de “no problematización” que abarcó mi interés. Desde un punto de vista norte-Europeo liberal, tal énfasis puede parecer extraño o superfluo. Sin embargo, en un país en donde “terapia afirmativa” para gays y lesbianas ha sido (y en cierta medida todavía sigue) muy vigente, tal énfasis me pareció reconfortante.

Por supuesto: también me enamoré del logo de Liberarte estilo arco iris; sus fotos ilustrativas de parejas del mismo sexo en su página web; y sus recursos académicos sobre género y asuntos trans*. Para mí, Liberarte parecía un servicio que literalmente gritaba “GAY OKAY” y lo estaba gritando en mis orejas dispuestas. Déjanos hacer una pausa aquí, investigando la discrepancia fértil que existe entre mi auto-identificación explícita como consultante de salud mental (LG)B(T), y la idea un poco más amplia por parte de Simón, sobre diversidad y salud mental.

– En Liberarte, tratamos la diversidad como algo más allá que orientación sexual y identidad de género. Sabes, alrededor de treinta por ciento de nuestros consultantes son heterosexuales, pero son personas que se sienten diversas. Ellos saben que nuestro espacio es libre de dogmas – un espacio en donde se puede cuestionar todo, hasta lo incuestionable.

Tal manera de cuestionar no se hace solo por parte de los consultantes de Liberarte: también es uno de los pilares del método de investigación de Liberarte. Más que ofrecer psicoterapia clínica, Simón lo considera vital para una clínica realizar “investigaciones críticas que duden, que cuestionan teorías establecidas y que permiten pensar y re-pensar a sí mismo”.

– Una clínica que no realiza investigaciones, es una clínica muerte, declara Simón.

La deuda de los psicólogos
En la introducción de este mismo texto, hice referencia a varios informes diciendo que personas LGBT tienen más problemas de salud mental si se compara con la población general. En Colombia particularmente, Simón me explica que la violencia, un debate público odioso y el rechazo social, especialmente impacta a jóvenes homosexuales y trans*, quien sufren de niveles muy altos de depresión y suicidio. Pero ¿donde podemos poner la línea entre problemas de salud mental y problemas de la sociedad? Aquí, también, Simón nos lleva unas ideas contra-corrientes.

– Proponer la idea misma de salud mental es decir que existe la enfermedad mental. Es una separación que me parece peligrosa porque permite que nosotros como psicólogos y psiquiátras podamos actuar como policía, dictando lo que es una conducta “normal” y lo que es una conducta “desviada”. En un mundo donde cambios sociales pasan muy rápido, muchas personas pueden perder el sentido de cómo es la norma actual. Las personas que salen de las normas sociales, muchas veces los estamos dejando en el campo de la patología.

Durante la historia antigua y no-antigua-para-nada, personas LGBT y otros que rompen normas sociales han sufrido patologización. Como probablemente ya sabes, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) y la Organizacion Mundial de la Salud (OMS) consideraron la homosexualidad una enfermedad mental hasta los años setenta y los años noventa respectivamente. Para personas trans*, este mismo camino saliendo de las estructuras nacionales y globales de patologización sigue siendo caminado hoy en día, décadas después. Simón opina que los profesionales de salud mental en nivel global tienen una deuda con las personas que han sufrido tal patologización.

– Nosotros tenemos una responsabilidad e intentamos pagar esta deuda. Lo hacemos a través de comunicarle a la gente que para nosotros, no son enfermos ni antisociales ni desviados. Sino son personas validas y dignas como cualquier otro.

Transiciones simbióticas
Como un ex-consultante de Liberarte, puedo testificar que un ambiente así de validación por supuesto puede facilitar un cambio personal sostenible. Pero no solo son los consultantes que tienen espacio para cambiar en Liberarte: los psicólogos también se dan el espacio para cuestionarse y desarrollarse. De hecho, mientras trabajando con Liberarte, Simón ha empezado su propia transición de género. Él da gracias a las relaciones que ha desarrollado con sus consultantes para llegar al punto en donde él se encuentra hoy en día.

– No creo que es posible acompañar la vida de otros sin dejarse impactar de eso. Nunca sigo siendo la misma persona cuando entro y cuando salgo de un proceso. En el momento donde permito a otros pensar y vivir distinto, yo también empiezo cuestionar mis propios pensamientos – mi propia vida. Mis consultantes valiosos han sido mi fuente de inspiración, y me han vuelto valiente a mí también.

Simón quiere agradecer especialmente a sus consultantes más jóvenes – en este caso los menores de edad con géneros diversos, que han venido a Liberarte. De ellos Simón ha aprendido montones, porque a través de ellos se ha enfrentado con su propia realidad y su propia identidad de género.

– He dicho a mí mismo: si estos niños pueden guerrearse en el colegio como hacen, sin miedo, sin angustia, yo también puedo decir “este soy yo, y no tengo nada de malo”.

Si quieres ponerte en contacto con Liberarte, puedes visitar su sitio web o enviarles un correo electrónico directamente. Consultas psicoterapéuticas se pueden realizar en manera presente (en Bogotá) o en línea (via Skype). También les puedes seguir en Facebook y en YouTube.

Hace poco, Liberarte publicaron un libro sobre parejas del mismo sexo. Es el resultado de una investigación durante cinco años y tiene como meta llenar un vacío teórico en el campo de psicología intervencionista. Se aleja de modelos heterosexuales y hace énfasis en la necesidad de contextualizar las intervenciones en un marco de diversidad. El libro se puede encontrar aquí.

 

 

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